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#92 Algarabía

Epónimos: ¿quién está detrás de las palabras?

Se llama epónimo al nombre de una persona que se usa para designar un objeto, un sitio, una época, una enfermedad o una actividad, normalmente para rendirle honor o en recuerdo de alguna de sus hazañas.

Cuenta la leyenda que John Montagu, el cuarto conde de Sandwich, Inglaterra, se salvó del olvido gracias a su adicción por el juego. Cierto día, después de 24 horas seguidas en la mesa de apuestas, el conde se debatía entre el hambre y las ganas de jugar. Pidió entonces a uno de sus sirvientes que le llevara a la mesa cualquier cosa de comer, y éste le facilitó una charola con panes y carne; Montagu tomó dos rebanadas e insertó en medio la carne. Y fue así como, matando dos pájaros de un tiro, el conde de Sandwich dejó su recuerdo para la posteridad.

Se llama epónimo al nombre de una persona que se usa para designar un objeto, un sitio, una época, una enfermedad o una actividad, normalmente para rendirle honor o en recuerdo de alguna de sus hazañas. En general, los epónimos son un poco anónimos, pues la persona cuyo nombre sirvió para definir a tal objeto, concepto o acto, se perdió en la noche de los tiempos; sin embargo, epónimos los hay en las ciencias, las artes e incluso en la milicia. Ahí le van algunos ejemplos:

algoritmo. Conjunto de operaciones y reglas que sirve para resolver un problema matemático mediante la repetición de pasos definidos. A principios del siglo IX, el matemático persa Al Khwarizmi —se pronuncia  /al-juarismi/, de cuyo nombre proviene guarismo— produjo el Método fundamental de reducción y balanceo, en el que explica cómo resolver complejos sistemas de ecuaciones matemáticas mediante el método al-jabr, «reunión de las partes rotas» —de donde deriva también álgebra.

amoniaco. Gas compuesto de un átomo de nitrógeno y tres de hidrógeno. Deriva del nombre de Amón, dios egipcio asociado con el Sol y la fertilidad, por alusión al oasis de Siwa —cerca de su templo—, donde se recogía la sal de amoniaco.

anfitrión. Respecto de los asistentes a una reunión o fiesta, persona que los ha invitado y les brinda su atención. En la mitología griega, Anfitrión era el rey de Tirinto, esposo de Alcmena; mientras Anfitrión estaba en campaña, Zeus tomó la forma de éste para seducir a Alcmena, y de este engaño nació Hércules. En el siglo XVII, Molière escribió la obra de teatro Amphitryon; en ella se juega con la suplantación de Zeus en una escena en la que su mensajero dice: «El verdadero Anfitrión es el que invita a cenar»; la palabra se integró a la lengua francesa justo con esa acepción, y de ahí pasó al español.

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