por Steve Ayan
Mucho se ha dicho en las últimas décadas sobre los poderes curativos de la risa, de las terapias que reportan supuestas mejorías en la salud debidas a las carcajadas grupales y, en general, de los beneficios físicos y psicológicos del sentido del humor. Pero, ¿existen bases científicas que apoyen o desmientan estas afirmaciones?
Para el periodista, escritor y editor Norman Cousins, no existía mejor alivio para el dolor que las películas de los hermanos Marx. Cousins —quien durante años sufrió de artritis inflamatoria— afirmaba que diez minutos de carcajadas le permitían dormir dos horas sin sentir dolor. […] El escritor pudo regresar a trabajar y obtener un empleo en la Universidad de California en Los Ángeles, donde investigó los efectos de las emociones en los estados biológicos y la salud.
Muchos pacientes, inspirados por estos tratamientos «milagrosos», creen que la risa no sólo es psicológicamente benéfica, sino que puede curar enfermedades. Aunque en realidad sólo existe un puñado de evidencias científicas que sustente esta creencia, es un hecho que la risa y el sentido del humor tienen efectos significativos en nuestra psique e, incluso, en nuestra percepción del dolor; lo que es más: el bienestar psicológico de la risa tiene un impacto positivo en la salud, incluyendo el riesgo de contraer enfermedades.
Relajo que relaja
Reír nos relaja y mejora nuestro estado de ánimo; el humor puede ayudarnos a combatir la ansiedad y a contrarrestar el dolor físico. Como sugiere el caso de Cousins, el efecto analgésico de la risa perdura aun después de que la sonrisa se ha desvanecido. Según algunos estudios, el buen humor —un rasgo que distingue a las personas más proclives a responder a las situaciones cómicas— está vinculado con la flexibilidad1 emocional —esto es, la capacidad de mantener la cordura en situaciones difíciles— y con la capacidad de establecer relaciones estrechas.
La ciencia también señala que el sentido del humor es sexy, y que las mujeres se sienten atraídas por los hombres que lo poseen. Así que la capacidad de reír puede mejorar la vida de muchos modos. Aristóteles decía que una carcajada es «un ejercicio corporal de gran valor para la salud». Pero, a pesar de lo que muchas voces afirman, desternillarse tiene muy poca influencia en la condición física, pues si bien una buena carcajada produce cambios breves en las funciones cardiovasculares y respiratorias —ya que aumenta el ritmo cardiaco, la profundidad de la respiración y el consumo de oxígeno—, como es difícil mantenerla por mucho tiempo, es muy poco probable que tenga beneficios cardiovasculares de importancia, como los tendría caminar a buen paso o correr.
De hecho, en lugar de contraer los músculos para aumentar su masa —como lo hace el ejercicio—, al parecer la risa tiene el efecto contrario: desde los años 30, diversos estudios demuestran que reír relaja los músculos y disminuye el tono muscular hasta por 45 minutos.
Pero ese efecto relajante sin duda puede ayudar a moderar los efectos del estrés psicológico. Después de todo, el acto de reír produce otro tipo de estímulo físico que mejora el estado emocional de un individuo. De acuerdo con una de las teorías clásicas sobre la emoción, nuestros sentimientos están en parte arraigados en nuestras reacciones físicas. […] Existe evidencia que sugiere que la emoción puede surgir a partir de acciones musculares.
Relájese y ría con su Algarabía 79.


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