Arrieros somos…

Todo cambia, el tiempo pasa, nos adaptamos al momento y nos acoplamos a nuestras necesidades. Los oficios y trabajos no son la excepción y, aunque como diría Mario Payeras, el mundo es demasiado grande para nuestra nostalgia, de ella se alimentan almas y recuerdos. Por ello presentamos una muestra de algunos oficios que todavía existían en el siglo XIX y principios del XX—hoy ya desaparecidos— o que la modernidad y el vertiginoso pasar del tiempo han transmutado.

Los centros urbanos y sus sucesivas transformaciones han terminado por modificar parcialmente el universo de quehaceres. Así, si bien perdimos a los aguadores tradicionales con la llegada del agua entubada —aunque su consumo es tan «riesgoso» que la puerta se ha abierto a otro oficio más: el del vendedor de agua purificada—, a los serenos, a los policías diurnos, las lavanderas y los remeros, Antioco Cruces y Luis Campa detuvieron el tiempo y, en imágenes fijas, capturaron su esencia.

Caminemos, pues, por las calles de la Ciudad de México, detengámonos a ver sus personajes de digno porte, escuchemos sus pregones, retomemos la ciudad que fue y, con los mismos ojos de estos fotógrafos, observemos la urbe de hoy, viva, llena de propuestas. También de despedidas.

Petatero

«Entretanto se hace oír en la esquina la tonadilla cadenciosa de una mujer que anuncia esta vendimia: “¡Gorditas de horno calientes, mi alma… gorditas de horno!” Los constructores de esteras o petates de Puebla parece que no tienen otro mercado que el de México para expenderlos; así es que todos se diseminan por las calles, y gritan de un modo uniforme: “¡Petates de la Pueeeebla, jabón de la Puebla!” compitiendo con éstos los indígenas que expenden los fabricados de tule en Xochimilco, que a su vez gritan con voz rasposa: “¡Petates de cinco varaaaaas, petates de a media y tlaco!”. El mediodía no está exento de estas voces mortificantes; un limosnero reza blasfemias por un pedazo de pan; un ciego recita un romance milagroso por igual interés…»

Este y otros oficios lo esperan en Algarabía 78.

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