Estoy seguro de que usted ya sabe bastante sobre la música de la Edad Media. Simplemente piense en estos conceptos: canto gregoriano, polifonía, los nombres de las notas musicales, los juglares y los trovadores, o en instrumentos como el órgano, el salterio o el laúd. Todos vienen de aquella lejana época medieval. Vamos a situar ahora algunos años cruciales en este periodo de la historia de la música.
por Jaime Almeida
En el año 521, el filósofo romano Boecio escribió Los principios de la música, considerado uno de los libros más importantes e influyentes en la teoría musical de Occidente. En esta obra se redescubrió el pensamiento musical de la antigua Grecia, y el libro se convirtió en la base del desarrollo de la música europea que tendría lugar durante el milenio siguiente.
Entre sus innovaciones, Boecio volvió a utilizar las letras griegas y romanas para identificar las notas musicales —un sistema que aún se sigue usando en los EE. UU., Alemania y otros países donde, en vez de do, re o mi, las notas se llaman C, D Y E, hasta llegar a la G, que corresponde a la nota sol de nuestro sistema.
En 790 se estableció la Schola Cantorum —la escuela oficial de música de la Iglesia— y se abrieron sucursales por toda Europa, diseminando la enseñanza de la teoría musical. El órgano, instrumento que había surgido en la Antigüedad, empezó a tener un importante resurgimiento. Diez años más tarde comenzó a popularizarse el uso del sistema de neumas —pneuma, palabra griega que quiere decir ‘aliento’—, que sería el precursor de la notación musical moderna. Los neumas representan notas o grupos de notas para indicar al cantante cuándo tenía que subir o bajar el tono, pero no señalaban los intervalos con exactitud. Para el siglo X, el sistema era conocido en casi toda Europa.
En Algarabía 77 podrá seguir leyendo acerca de la música en la Edad Media.


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