El Archivo Casasola

Por aquí y por allá, sobre todo en la temporada de festejos patriotas —y patrioteros—, es común que lleguen a nuestros ojos añejas fotografías en color sepia de los llamados «héroes» de la Revolución Mexicana, así como de escenas de la vida en nuestro país a principios del siglo xx. Y quizá a algunos les sorprenda saber que muchas de esas imágenes son parte de un inmenso e importantísimo archivo fotográfico fundado por un hombre: Agustín Víctor Casasola.

fotografías de Agustín V. Casasola

Colección Particular Casasola Bazar de Fotografía©

Sobre las vías del tren posa sentada una mujer. Está vestida «de hombre», con pantalón y camisa; una fila de niños aparece detrás de ella. En una mano carga una rama de hierbas y con la otra sostiene un sombrero, cerca de un bulto envuelto en un rebozo, en el suelo: se trata de María Zavala «La Destroyer», que ayudó a bien morir a los soldados.

De María Zavala se sabe poco o casi nada, salvo que fue soldadera durante la Revolución, que «ayudó a bien morir a los soldados» y que fue dinamitera de trenes. Y si se sabe esto es porque Agustín Casasola tuvo a bien registrar la imagen y conservarla en su archivo, donde ha sido descubierta ante el asombro de curiosos e investigadores del periodo.

De alguna manera todos conocemos y desconocemos el Archivo Casasola. Las fotografías —hoy convertidas en íconos de la historia del México del siglo xx— que conforman este archivo fueron tomadas por el fundador, Agustín Casasola, y por otros fotógrafos que colaboraron desde 1911 en el equipo de la Agencia Fotográfica Mexicana, la primera enteramente mexicana de su tipo.

Un pionero del fotorreportaje

Agustín Víctor Casasola nació en la ciudad de México el 28 de julio de 1874. Realizó sus estudios en varias escuelas y, siendo muy joven, trabajó en los talleres gráficos y de encuadernación de aquella época. En 1898, se inició como reportero gráfico en los periódicos El Globo, El Demócrata y El Tiempo. A partir de 1900, cuando —según dice Olivier Debroise— compró su primera cámara, comenzó a dedicarse de lleno al oficio de fotógrafo, y para 1906 se contaba entre los mejores fotógrafos de México.

No se quede estático, vaya por su Algarabía 74

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