Segunda parte de las costumbres antropófagas de los imperios prehispánicos.
Por Marvin Harris
Se dijo en la entrega pasada que en ningún otro lugar del mundo, como en la antigua Gran Tenochtitlan, se había desarrollado una religión patrocinada por el
Estado, cuyo arte, arquitectura y rituales estuvieran tan profundamente dominados por la violencia y la muerte.
En esta segunda parte, se verá cómo la función religiosa del sacrificio humano entre los mexicas era la más superficial de las capas de un fenómeno que, al parecer, tenía que ver más con la economía y la antropología que con la adoración a Huitzilopochtli.
Sherburne Cook fue el primer antropólogo moderno que rechazó un enfoque sentimental del enigma del sacrificio azteca: «Por muy potente que sea, ningún impulso puramente religioso puede mantenerse con éxito durante un periodo
considerable de tiempo en oposición a una resistencia económica fundamental».
Cook sostuvo que la guerra y los sacrificios aztecas formaban parte de un sistema para regular el crecimiento demográfico.
No coma ansias, mejor busque la segunda parte en su Algarabía 72


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