Ya me lo echaste a perder

A veces sobrestimamos a la gente, damos por sentado que saben todo lo que uno sabe —mucho o poco— y luego por eso nos llevamos tremendos chascos.

Tengo un amigo que es muy tiquismiquis con la cultura, con la comida, con que la gente sea plural, «sabida y entendida». En ocasiones es demasiado exigente: una vez tronó con una chava «porque no le gustaba el pescado». Quizá por eso le va mal, porque «al que no quiere caldo, dos tazas». También tuvo una novia muy guapa, pero medio «básica» que, para hacerse la interesante, le comentó que estaba leyendo Anhelo de vivir, de Irving Stone, que es la biografía de Vincent van Gogh. Entonces él le preguntó de la forma más natural:
—¿Ya llegaste a cuando se corta la oreja?
Y ella le contestó:
—¡Ashhh, ya me lo echaste a perder!

Continúe con este anecdotario en Algarabía 70.

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