Preguntas, exclamaciones, sonidos propios de cada idioma… Estas y otras circunstancias, y la manera de trasladarlas al papel, es de lo que habla esta segunda parte de los protagonistas que raramente aparecen en los retratos de familia de las tipografías.
por Leonardo Vázquez
Como se comentó en el número anterior,[1] el alfabeto latino que empleamos cotidianamente es el resultado de siglos de evolución, desde los días del alfabeto fenicio hasta nuestra era.
La escritura, al igual que el lenguaje, no es estática; la constante evolución de los idiomas —español, inglés, francés, alemán y polaco, por mencionar algunos— ha propiciado la creación de ciertos caracteres para representar nuevos sonidos o fonemas.
Existen caracteres —muchos de ellos mal empleados o desconocidos— que son propios de un idioma; por ejemplo, la ñ es al español lo que la ß al alemán, la w al inglés o la ç al francés, y averiguar su historia es estudiar la evolución del lenguaje y de las imprentas. En nuestros días, el sistema Unicode[2] ha sido de gran ayuda para una estandarización internacional de las plataformas tecnológicas, y para crear enlaces entre los lingüistas, programadores y diseñadores de tipos.
¿? Interrogación
Estos signos tienen su origen al inicio de la Edad Media. En los libros litúrgicos de la época era común marcar el fin de una línea de texto con tres puntos en triángulo; en ocasiones, uno de éstos se alargaba hacia arriba, como un rayón que marcaba cierta entonación al final del enunciado.
Esta notación se le atribuye a Alcuino de York —el «Secretario de Educación» de Carlomagno, por decirlo de alguna manera—, a quien también se le considera el creador del alfabeto carolingio, el cual dio origen a las letras minúsculas. Posteriormente, en el siglo XIII, esta marca se conservó sólo para las oraciones que implicaban preguntas.
Existe, sin embargo, otra versión del origen de este signo, que quizá sea más creíble. Ésta sugiere que es resultado de la abreviación del latín qvaestio, ´interrogatorio´, ´cuestión´, que se abreviaba qo; por cuestiones de espacio, la q se colocaba sobre la o y, con el tiempo, la q fue sintetizándose y perdiendo su forma original, hasta llegar a la que conocemos ahora.
Lo más común es encontrar este signo con la parte curva hacia arriba (?); pero, según el idioma, se utiliza de distinta manera: en español se emplea invertido al inicio de una oración (¿), y al concluirla, se coloca en su forma original; en inglés, sólo se emplea al terminar los enunciados, y existen otras lenguas en las que se escribe reflejado horizontalmente, como en forma de espejo. En todo caso es un símbolo universal, que puede entenderse aun si se encuentra aislado.
¡! Exclamación
Una de las teorías explica que estos signos surgieron de la expresión en latín io que significa «gozo, alegría», y que la superposición de la i sobre la o sufrió una transformación similar a la de los signos de interrogación. En español, el signo de exclamación se emplea invertido —esto es, con el punto hacia arriba— al principio de la frase, y en su forma original al concluirla; en cambio, en inglés y francés, se coloca solamente al final.
Este signo es reconocido mundialmente como señal de precaución, así que es también una señal del código de carreteras en Europa. También se emplea en matemáticas y en programación.
?! Interrobang
Este signo, que ya ha caído en desuso, fue creado en 1962 por el publicista estadounidense Martin K. Speckter con el fin de utilizarlo en frases publicitarias. Se trata de una fusión de los signos de interrogación y de exclamación, y su nombre proviene de interrogatio, una voz en latín que significa «buscar dentro de las raíces de algo», y de bang, una expresión en inglés, utilizada para demostrar asombro.
Aunque estuvo en uso durante una década, realmente nunca cruzó la barrera de la moda. Fue considerado en Unicode, pero no forma parte del set de 243 símbolos que componen una familia tipográfica. Hoy en día es posible encontrarlo en algunas familias que, por su extensión, se consideran universales, como la Calibri, diseñada por el holandés Lucas de Groot, para Microsoft en 2007.
# El numeral, almohadilla o gato
Es un símbolo tomado del inglés, derivado del acortamiento de lb, la abreviación de libra latina —de la misma forma que el signo $, se trata de un acortamiento de us—. A principios de los años 70, la empresa Bell Labs introdujo los signos (*) y (#) entre los caracteres especiales de sus nuevos tableros telefónicos, y para darles un nombre original, al signo que hoy conocemos como numeral, le llamaron octothorpe, en referencia a los ocho puntos que lo conforman. En muchos países hispanohablantes no tiene otro uso que representar la tecla que sirve para agilizar ciertas funciones del teléfono; en otros, incluidos aquellos en los que se habla inglés, se utiliza para sustituir la palabra número en direcciones postales y contextos similares. También se le denomina «grilla» y, por usarse en algunos países y ámbitos para indicar cifras, también se le llama «signo de número» y «cardinal». Además, por su parecido al tablero del juego, también se le llama «signo de gato».
Ligaduras
Cuando se imprimía usando tipos móviles,[3] era casi inevitable que existieran problemas de exceso de espacio entre algunas letras, que ópticamente se interpretaba como un vacío. La evolución en las técnicas de impresión hizo posible la creación de nuevos caracteres llamados ligaduras, que en resumen, fusionan o ligan dos o más caracteres que presentan problemas de espacio. Existen algunas ligaduras de uso «universal» (ff, fl, ffl, fj), y otras que son de uso exclusivo de un idioma —como (oe) y (æ) para el francés—; normalmente las versiones completas para texto, contienen otras tantas (ct), (st), (gy), (fb) (ffy). En los programas profesionales de diseño editorial es posible activar o desactivar estos caracteres, ocupando ciertos comandos específicos.
A continuación mencionaremos algunas ligaduras que, por su discreta presencia en las computadoras personales, en ocasiones pasan desapercibidas.
& Ampersand o ampersán
Este signo, que a lo largo del tiempo ha dado un excelente pretexto de diseño para los tipógrafos, es uno de los 5 000 símbolos taquigráficos inventados por Tiro, quien fuera protegido de Cicerón[4] en el primer siglo antes de la era cristiana. Se usa en lugar de la preposición y, et en latín, y es la unión de las letras e y t. Su nombre deriva de la leyenda and per se and —«y por sí mismo, y»— que se colocaba al final de recitar el alfabeto, y que se pervirtió hasta leerse ampersand.
Se emplea principalmente en inglés, pero por ser un caracter no alfabético, también se utiliza en lenguajes de programación. Sólo existe para el alfabeto en mayúsculas.
β Eszett
Es la unión entre una S mayúscula y una z minúscula, de ahí su nombre: es + zet. Surgió a inicios del siglo SVI con la escritura gótica llamada fraktur —de fractura—, nacida en Alemania por órdenes del Sacro Emperador Romano Germánico Maximiliano I.
Con el tiempo ha tenido varias interpretaciones, de manera que hoy día se ha convertido en la unión entre una S mayúscula y una s minúscula. Se emplea fundamentalmente en el idioma alemán —se pronuncia casi como una s en español—, aunque también es posible encontrarla en algunos textos de inglés antiguo.
No debe confundirse con la letra beta griega (β). Sólo existe en mayúsculas.
æ Aesc
Se originó en la Edad Media, con raíces en el latín clásico. Se emplea como ligadura de las letras a y e, por economía de escritura o por cuestiones fonéticas, para indicar en la pronunciación, la existencia de un sonido intermedio. Se empleó también para escribir palabras provenientes del griego, que tenían las letras alfa e iota (αι). Se emplea en varios idiomas, principalmente en inglés, danés y noruego, y existe en mayúsculas y minúsculas.
œ Ethel
Como su primo el aesc, se trata de la unión de las letras o y e. Su origen también proviene de la escritura de palabras griegas con el diptongo ómicron e iota (oι). Apareció en el siglo XV, cuando coexistían la escritura manual y la mecánica.
Actualmente, se emplea en el francés, en el inglés académico y cuando hay referencias al inglés antiguo. El nombre proviene de una letra de la escritura rúnica,[5] cuyo sonido es como el de la o; de la palabra rúnica oþal se desprende la transliteración al inglés eðel, hasta llegar al inglés moderno ethel.
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Leonardo Vázquez es diseñador editorial y tipógrafo. Realizó una especialización en tipografía en el Atelier National de Recherche Typographique, en París. De vuelta en México, trabajó para varias editoriales, y fue jefe de diseño de la revista Artes de México. Ha diseñado diversas fuentes tipográficas y actualmente combina el trabajo editorial y tipográfico en su estudio macizo.com, y su fundidora tipográfica macizotype.com
[1] v. Algarabía 65, febrero 2008, Íconos y grafías: «Otros habitantes de las familias tipográficas I»; pp. 76-80.
[2] El origen del Unicode data de 1897, cuando Joe Becker, de Xerox, Lee Collins y Mark Davis, de Apple, empezaron a investigar sobre la practicidad de crear un sistema de caracteres fijos universales. En agosto de 1988, Joe Becker publicó un anteproyecto para un sistema de codificación internacional y multilingüe de caracteres llamado, tentativamente, Unicode.
[3] Los tipos móviles son unas piezas metálicas en forma de prisma; cada una de ellas tiene grabado un caracter o símbolo en relieve. Su invención se le atribuye a Johannes Gutenberg.
[4] Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) fue un filósofo, estadista, senador y defensor de la República Romana. Es considerado uno de los más grandes oradores del mundo antiguo.
[5] Las runas datan del siglo III y son la forma autóctona germánica del alfabeto. La palabra runa significa «misterio secreto». Para ahondar más, vea Algarabía 48, agosto 2008, Íconos y grafía s: «La escritura rúnica»; pp. 64-67.


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