La versión más antigua de Cenicienta que se conoce, proviene de un relato chino del siglo IX. En ésta, los zapatos son de hilos de oro con suelas de oro macizo. En las 340 versiones que ya existían antes de la que adaptó Charles Perrault, se menciona que las zapatillas eran de piel de ardilla —pantoufles de vair—.

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